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Historia de la Corporación

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La CORPORACIÓN PAN DE VIDA, nació el 14 de agosto de 1996 en la ciudad de Medellín, como una respuesta de amor y fe ante la realidad de la pobreza y el hambre en sectores vulnerables.

Su fundadora ROSA ELENA ROMERO DE ROMERO, comenzó visitando algunas zonas más necesitadas de la ciudad como es el sector de NIQUITAO, con un propósito sencillo pero profundo:  Compartir la palabra de Dios y llevar esperanza a quienes más lo necesitaban.  Sin embargo, al caminar por esas calles y visitar los inquilinatos, se encontró con una realidad que tocó fuertemente su corazón: muchas familias vivían en extrema pobreza, con hambre y sin lo necesario para vivir dignamente.

Entonces comprendió que para hablar del amor de Dios, también era necesario responder a las necesidades básicas de las personas.

Así empezó una obra de servicio, que combinaba ayuda espiritual y apoyo material: alimento para los que tenían hambre, vestido para quienes no lo tenían y acompañamiento para restaurar vidas y familias.

Con el  paso de los años, esa semilla de amor creció hasta convertirse en una obra que ha impactado a más de 1000 familias  brindando protección, educación y esperanza para niños vulnerables a través de CASA HOGAR donde actualmente atendemos a 14 niños.

Además la Corporación desarrolla un COMEDOR COMUNITARIO, que solo el último año 2025 suministró 7.200 almuerzos a adultos mayores y personas en condición de pobreza extrema.

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A lo largo de la historia, la obra también ha enfrentado grandes desafíos, como fue un incendio que afectó parte de la infraestructura de CASA HOGAR.  Sin embargo gracias a la solidaridad de la empresa privada y al compromiso de quienes creen en esta misión, la obra continuó adelante.

Tras el fallecimiento de su fundadora el 16 de mayo de 2022, su legado continúa vivo bajo el liderazgo de su hija Margarita Rosa Romero, quien asumió la responsabilidad de seguir desarrollando la misión con perseverancia, amor y fe, mientras la siguiente  generación también participa en el servicio comunitario (hijos y nietos).

Hoy después de casi tres décadas de trabajo, la CORPORACIÓN PAN DE VIDA sigue siendo un lugar donde las vidas se restauran, las familias se reconstruyen y la esperanza vuelve a nacer.

Las señoras Rosa Elena Romero de Romero,  Rosa Vélez y Ruth Marina Ocampo,  no comenzaron  con un gran proyecto ni con recursos, solo tenían un corazón dispuesto a ayudar a unas pocas personas, pero  ese pequeño comienzo terminó convirtiéndose en lo que hoy es la CORPORACIÓN PAN DE VIDA, una obra que ha impactado más de 1.000 familias durante casi tres décadas.

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Esta historia refleja muy bien un principio bíblico espiritual muy conocido en el evangelio que afirma que las pequeñas semillas pueden crecer y convertirse en algo muy grande. Algo que empezó visitando a algunas familias, compartiendo la palabra de Dios y ofreciendo alimentos,  término convirtiéndose en:

  • Una casa hogar para niños vulnerables

  • Un comedor comunitario para adultos mayores

  • Familias restauradas

  • Vidas transformadas

 

Y lo más significativo es que la obra no terminó con el fallecimiento de la Fundadora, sino que su fe y amor sembraron una semilla que hoy seguimos cuidando y que incluso su descendencia también está ayudando a continuar. Estos hechos convierte esta historia en un legado de generaciones.

Hay  una frase que podría resumir muy bien la historia de la Corporación: lo que comenzó como un pequeño acto de amor hacia unos pocos, se convirtió en una obra que ha llevado esperanza a cientos de familias.

La fundadora fue una persona extraordinaria amorosa y misericordiosa, tratando a las personas con compasión y dignidad.

Temerosa de Dios  guiando su servicio desde una profunda fe.

Estricta y disciplinada. Asegurándose de que la obra se hiciera con responsabilidad y con orden.

Formadora de Equipos.  Porque no solo ayudaba directamente, sino que capacitaba a todos los colabores.

Esto es algo muy importante en una obra social. No solo se trata de ayudar, sino de crear una cultura de servicio, donde cada persona que participa entiende que el trabajo se hace con misericordia y sin esperar nada a cambio.

Gracias a esa visión, la CORPORACIÓN PAN DE VIDA no se convirtió simplemente en una ayuda momentánea, sino en una organización estructurada capaz de servir durante décadas.

En realidad, lo que hizo la señora Rosa Elena Romero de Romero fue algo muy sabio:  no solo ayudó a las personas necesitadas, también formó a quienes iban a continuar la misión, fundamentado en los pilares claves:

  1.  Fe: confiar en Dios para servir

  2.  Misericordia: atender a las personas necesitadas con mucho amor.

  3.  Formación:  preparar a otros para servir correctamente y algo muy bonito es que la familia y el equipo de trabajo que formó, continúa con ese mismo espíritu de servicio​.

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